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Cualquier profesión merece respeto y ser tomada con seriedad. Algunas de ellas conllevan una gran responsabilidad y requieren una gran variedad de aptitudes, así como una profunda preparación. Entre ellas se encuentra la de traductor e intérprete, precisamente esa para la que yo tengo la osadía de estarme preparando a mis 54 años. Quizá sea una locura, pero me fascina y creo que también puede haber un lugar para mí en este gremio tan poblado de personas valiosas y extraordinariamente dotadas. No todos somos genios y hay que saber aceptarlo. Lo acertado es hacer un balance previo de los talentos que uno tiene antes de aventurarse en una nueva empresa, para evaluar nuestras posibilidades de éxito. He reflexionado mucho sobre ello y he llegado a la conclusión de que la de traductor e intérprete es una profesión para la que algunas cualidades resultan imprescindibles: capacidad de escucha, empatía, adaptación al cambio constante, humildad, perseverancia y honestidad. Por supuesto, hay muchas más, pero es con estas con las que me siento más identificada.
¿Qué es traducir e interpretar sino expresar el mismo significado con un significante diferente? Se trata de una creación que debe ser fiel a un significado previo y ajeno. Para ello, es necesario recibir íntegramente el mensaje del emisor. Este comprende lo que dice, lo que quiere decir y cómo lo quiere decir. Se necesita talento para la escucha y la empatía para percibir todo esto. Por otra parte, la lengua es un ente vivo y en constante cambio, así como los distintos campos sobre los que las personas se comunican. Sin una mente abierta, dinámica y que se resista al estancamiento, no se puede trabajar en la mediación de la comunicación. Aun así, nunca se sabrá lo suficiente, será necesario reconocer los errores y dejarse instruir por los expertos y por los colegas. Por eso, dedico una parte del tiempo de mi formación a escuchar y leer lo que se comparte en foros de traductores, de ellos aprendo mucho. La experiencia es la mejor fuente de sabiduría y de una información que los más avezados nos aporten podemos deducir otras y así ir descubriendo un universo de saber que poco a poco nos dé “horas de vuelo”.
En algunos de estos foros he descubierto estos interesantes recursos que quiero hoy compartir con vosotros y que deseo que os sean de utilidad. El primero es una entrevista de Radio Nacional de España a María Galán, presidenta de la Asociación Española de Traductores, Correctores e Intérpretes (ASETRAD), que puede descargarse del banco de podcasts de la emisora.
Audio PlayerEl segundo, estas recomendaciones de recursos que pueden resultar muy útiles para un traductor, extraídos del blog En la luna de Babel.
Para finalizar, no puedo resistirme a dar mi opinión sobre una pregunta recurrente en los foros de traductores: ¿Hay futuro para el traductor o la inteligencia artificial (la traducción automática) nos substituirá? En mi opinión, aparte de que la versatilidad del cerebro y el saber humano nunca llegarán a ser completamente reemplazables, hay que formularse una pregunta muy esperanzadora para el gremio: ¿Quiénes, sino los traductores e intérpretes, serán capaces de programar, alimentar y verificar estos nuevos recursos de inteligencia artificial? Hay futuro y muy prometedor, no lo dudemos. Y, sobre todo, hay un presente apasionante en el que nunca dejamos de aprender.